Nadie sabe qué está comprando
Índice
- I. La escalera y la matriz
- II. El mecanismo: por qué la explicitud no viaja
- III. La matriz
- IV. Los segmentos, pasados por la matriz
- 1. Creadora que monetiza atención
- 2. Sugerente: fotos bonitas, packs, Close Friends
- 3. Desnudo no sexual: desnudo artístico, boudoir
- 4. Explícito, sola, autoproducido
- 5. Explícito en pareja, autoproducido: el precipicio
- 6. Actriz, actor
- 7. Webcam: donde el producto deja de ser video
- 8. Custom: el segmento que nadie ha estudiado
- 9. Sexting, GFE, chat de paga: sin contenido
- 10. Servicios de contacto: la línea de la que todo lo demás existe para distinguirse
- V. Lo que la ley pregunta en realidad
- La única categoría laboral que México sí creó
- El derecho que nadie usó
- Y la única institución que sí la clasificó
- VI. La guerra del vocabulario
- VII. Lo que la matriz muestra
- Notas sobre la evidencia
I. La escalera y la matriz
Pídele a cualquier persona que ordene este campo y va a construir una escalera. Abajo: fotos bonitas, lencería. Arriba de eso: desnudo pero artístico. Luego: explícito. Luego: explícito con alguien más. Hasta arriba, o hasta abajo según tu moral, los servicios de contacto: servicio completo, contacto físico, dinero por sexo.
La escalera es intuitiva. La usan los periodistas, las plataformas, los procesadores de pago y la familia de la mujer cuando se entera. Ordena por explicitud: qué tan desnuda, qué tan gráfico.
No predice casi nada.
No predice ingresos. No predice exposición legal. No predice condiciones de trabajo, autonomía ni riesgo. Una modelo webcam que trabaja desde un estudio en Ciudad Juárez es más explícita que una actriz contratada en Los Ángeles y tiene menos control sobre su propia imagen. Una mujer que vende packs en una app está en el peldaño más bajo de la escalera y en la parte más alta de la distribución de riesgo. Una modelo que posa desnuda para una clase universitaria de dibujo está, en derecho laboral, exactamente en la misma posición que una modelo webcam: contratista independiente, sin contrato colectivo, negociando sus límites sesión por sesión.
La escalera falla porque la explicitud no es una propiedad de la imagen. Es el resultado de una decisión colectiva sobre cómo mirarla. Y cuando ves quién toma esa decisión, el campo entero se reorganiza alrededor de tres ejes que nadie usa.
Hay una segunda razón, más sutil, por la que la escalera sobrevive. En 2016, la revista Porn Studies publicó un argumento contra el excepcionalismo: casi toda la escritura académica sobre pornografía se enfoca en cómo el porno difiere de otras formas culturales. Míralo como industria y se ve ordinario. Los productores capturan casi todo el dinero. Las creativas, actrices incluidas, casi nunca tienen control creativo, ganan poco y tienen carreras cortas y nómadas. La digitalización sacudió el negocio y el negocio respondió con branding y nichos, como cualquier otra industria cultural. Solo desde ese punto de vista se ve lo que sí es inusual del porno: el estigma, y la salud y seguridad en el trabajo.
Ese argumento ganó, más o menos, para el lado de la producción. Nunca se aplicó a la taxonomía que usa el consumidor. La forma en que ordenamos lo que una mujer hace con su cuerpo en línea sigue gobernada por la idea de que este campo es especial y sus distinciones internas son morales. El excepcionalismo fue demolido río arriba y sigue intacto río abajo. Este texto existe para cerrar ese hueco.
II. El mecanismo: por qué la explicitud no viaja
Empecemos por el caso más limpio, porque tiene 50 años de etnografía detrás.
Una mujer se quita la ropa en un cuarto lleno de desconocidos que miran su cuerpo durante tres horas. Eso es una clase de arte o es otra cosa por completo, y la diferencia no está en la imagen, ni en la desnudez, ni en la duración. Erving Goffman llamó a la operación bracketing, poner la situación entre paréntesis: en contextos donde el cuerpo queda expuesto (playas nudistas, consultas ginecológicas, vestidores, clases de dibujo al natural) la definición sexual de la situación se suspende a propósito. Se logra apartando un espacio, en tiempo y lugar, donde la desnudez se reconoce como aceptable, y definiendo la mirada correcta: artística, médica, naturalista. Los participantes se orientan con lo que Gagnon y Simon llamaron guiones sexuales, escenarios previos que te dicen cómo portarte.
Un estudio de Steinbock publicado en Ethos en 2022 vio ese proceso en tiempo real dentro de clases de dibujo al natural. Los estudiantes deliberan moralmente todo el tiempo, tratando de articular en qué difiere la forma “artística” de ver un cuerpo de los otros usos de un cuerpo expuesto, casi siempre femenino, que circulan en la sociedad. La categoría “arte”, y la identidad del estudiante como artista, se producen en esa deliberación. La situación no las regala: se fabrican, de manera continua, y pueden fallar.
La tesis doctoral de Kannaki Bharali (CUNY) sobre modelos de dibujo muestra dónde fallan. Las fronteras simbólicas de la escuela de arte empujan fuerte hacia la desexualización, porque desexualizar es como la modelo se quita de encima una identidad estigmatizada. Pero el dibujo al natural ya se escapó de la escuela de arte. Hoy es una actividad de ocio: sesiones en bares, en estudios, en la sala de alguien. Y en esos espacios la frontera entre convención pedagógica y connotación sexual se difumina. Mismo cuarto, misma modelo, misma pose. La institución que garantizaba el paréntesis ya no está, y la categoría se vuelve inestable.
Guarda esa estructura, porque se repite en cada segmento de abajo. La escuela de arte era el tercero cuya presencia convertía la imagen. También lo es el fotógrafo profesional en una sesión boudoir. También el estudio en Bucarest o en Bogotá. También la casa productora. También, en otro registro, la plataforma. Quita al tercero y la imagen no cambia; la categoría sí.
Ahora la segunda mitad del mecanismo, que explica qué se está vendiendo en realidad.
Angela Jones, en Camming (NYU Press, 2020), un estudio de cinco años con métodos mixtos que sigue siendo lo más profundo escrito sobre la industria webcam, propone la autenticidad encarnada. El atractivo del camming es la percepción de una experiencia sexual auténtica e interactiva con una persona real que también está sintiendo placer, en contraste con un video pregrabado y guionado con profesionales que el espectador nunca va a conocer. La pantalla funciona como colchón: hace que las dos partes se sientan lo bastante seguras para ser ellas mismas. Y el concepto cubre también la experiencia de autenticidad de la trabajadora, no nada más la del cliente.
Del otro lado de la línea del contacto físico, la autenticidad acotada de Elizabeth Bernstein describe el mismo producto: autenticidad real pero limitada por los parámetros de un servicio pagado, y significativa para ambas partes justo porque involucra trabajo emocional.
Dos conceptos, dos literaturas, un solo producto: autenticidad producida bajo condiciones contractuales. Y están en lados opuestos de la línea exacta (contacto físico con el comprador) que la gente cree estar trazando cuando habla de explicitud. Esa es la evidencia más fuerte disponible de que el eje de explicitud mide otra cosa. Lo que varía a lo largo del campo no es cuánta piel. Es cuánto de ella está en el cuarto, y quién más está ahí.
III. La matriz
Constrúyelo como matriz, no como escalera. Nueve columnas. Pasa cada segmento por todas y mira cómo las celdas se niegan a alinearse.
| Eje | Valores |
|---|---|
| Explicitud | SFW / sugerente / desnudo no sexual / explícito |
| Dirección | autodirigido / codirigido / dirigido por un productor |
| Contraparte | uno-a-muchos / uno-a-uno (custom) / interactivo en vivo / ninguna |
| Segunda persona en cámara | sola / en pareja / grupo |
| Contacto físico con el comprador | ninguno / copresencia sin contacto / contacto |
| En vivo | grabado / en vivo / en vivo interactivo |
| Propiedad | ella es dueña / licencia a la plataforma / el productor es dueño / contrato de derechos de autor |
| Forma de pago | suscripción / PPV / tokens y propinas / comisión / tarifa fija / sueldo |
| Exposición de identidad | anónima / seudónimo / con nombre / a cara descubierta |
Tres cargan el peso predictivo: quién dirige el trabajo, si hay una segunda persona en cámara, y si hay contacto físico con el comprador. La última es la línea que la mayoría cree que la “explicitud” está trazando. No la traza, pero al menos es una línea real, con cien años de literatura de salud pública detrás.
Dos ajustes que la investigación obligó a hacer.
La contraparte necesita un valor “ninguna”. Un fotógrafo boudoir de Querétaro que trabaja el género desde 2007 estima que cerca del 90% de sus clientas nunca le enseñan las fotos a nadie. Es un acto privado, una celebración personal; el 10% restante las comparte, a veces con una pareja, de vez en cuando en redes. Es la estimación de un practicante, no un dato duro. Pero si la cifra es siquiera aproximada, existe un producto fotográfico comercial, formalmente idéntico a un pack, cuya compradora y cuya audiencia son la misma persona, y cuya cuenta de contrapartes es cero. La celda tiene que existir.
La propiedad necesita un cuarto valor. En Rumania, la industria webcam más grande de Europa, el trabajo de cam es legal siempre que la mujer esté sola en cámara y no haya violencia ni coerción, pero no está regulado en derecho laboral ni reconocido para efectos fiscales. Así que las modelos trabajan como “proveedoras de servicios en línea” bajo un contrato de derechos de autor. Ni empleada, ni empresaria individual, ni propiedad del productor: licenciante. El poder judicial mexicano inventó un quinto valor, del que hablamos más abajo.
IV. Los segmentos, pasados por la matriz
1. Creadora que monetiza atención
Patreon, membresías, propinas. Sin contenido sexual. Va incluida porque es la línea base: autodirigida, uno-a-muchos, sin segunda persona, sin contacto, ella es dueña del trabajo, ingreso por suscripción, identidad a cara descubierta. Cada segmento que sigue es este mismo con celdas cambiadas. Y las celdas que cambian casi nunca son solamente la de explicitud.
2. Sugerente: fotos bonitas, packs, Close Friends
El término del mercado mexicano es pack. Lencería, cosplay, bikini, un tier privado de Instagram.
Legalmente, en México, una adulta que vende sus propios packs no está haciendo nada. En 2020 la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México lo dijo explícito: no investiga estos casos porque vender packs no es delito cuando se hace de forma voluntaria. Socialmente se trata como el cruce de un umbral: el momento en que una familia decide que ella se convirtió en algo.
La distancia entre esos dos hechos es esta sección. Y los datos de riesgo corren en sentido contrario a la escalera.
Una investigación de El Universal de 2018 sistematizó 124 perfiles de vendedores en una plataforma de anuncios clasificados, ofreciendo 319 fotografías en una categoría de “adultos” semioculta, a precios de 1 a 100 pesos, con vendedores activos en 29 de los 32 estados. Una cuarta parte de los perfiles tenía entre 8 meses y un año de antigüedad y acumulaba cerca de mil ventas en ese periodo. Muchas descripciones identificaban al vendedor como la expareja de la mujer retratada y publicaban su nombre completo, su lugar de trabajo y sus redes sociales.
Lulú Barrera, de Luchadoras MX, marcó la distinción con precisión: eso no es un sitio porno, porque está dirigido a atacar a alguien en particular. Hay consumo, pero también hay un asalto deliberado contra la privacidad de una mujer específica.
Y luego está Packs de México, un sitio que opera desde la península de Yucatán, reportado por Pie de Página y BorderHub en 2022: comercializa la intimidad de miles de mujeres, adultas y menores, y acumulaba 151 denuncias sin acción efectiva. Las víctimas describieron años de acoso e intentos de suicidio. Una mujer contó que la Fiscalía le dijo que no era delito porque ella había consentido enviar las fotografías.
Guarda esa frase. Va a regresar.
Entonces: el peldaño más bajo de la escalera, la posición más alta en la distribución de riesgo. La transacción es lícita. La infraestructura alrededor es un mercado de extorsión y reventa con impunidad medida en cientos de denuncias sin atender. La explicitud no predijo nada. La ausencia de plataforma, de contrato y de rastro de pago lo predijo todo.
3. Desnudo no sexual: desnudo artístico, boudoir
El caso de misma-imagen-distinto-estatus, ahora con el mecanismo puesto.
El vocabulario de la propia industria regala el juego. En el desnudo artístico, el énfasis está en la forma, la textura y la línea; la cara muchas veces no se reconoce. En el glamour y el boudoir, el énfasis está en la modelo. O sea que el desnudo artístico es respetable justo porque borra la identidad, y el boudoir es sospechoso porque la conserva.
Léelo contra la matriz: el eje 9 (exposición de identidad) está determinando el estatus social que se le asigna al eje 1 (explicitud), no al revés. Menos ropa con la cara borrada queda arriba de más ropa con la cara visible. El modelo popular queda refutado usando el lenguaje comercial del propio modelo popular.
La otra mitad es la dirección. Una mujer se fotografía a sí misma en lencería: cruce de umbral. Un fotógrafo la dirige con la misma lencería: una sesión boudoir, que en México se vende con un vocabulario de sanación, autoconocimiento y amor propio. La línea de un estudio mexicano es que la fotografía boudoir no es vanidad sino sanación. Otro describe una videollamada previa para establecer la intención y dirección creativa.
Fíjate en lo que eso significa estructuralmente. El boudoir está dirigido por un productor. Ella no dirige: la dirigen, la posan, la acompañan, y por regla general del derecho de autor, la fotografía resultante pertenece a quien la tomó. Una clienta de boudoir tiene, formalmente, menos control sobre su propia imagen que una creadora de OnlyFans. La ley mexicana complica eso a favor de ella, y es el tema de la sección V.
Una cosa más que el mercado boudoir mexicano revela. Su discurso de venta no es “sexy”. Es terapia: una lectura de sí misma que ella no puede producir sola, entregada por un profesional pagado. Eso es la imagen en espejo de los productos de validación masculina del otro extremo de este mercado: el veredicto de un extraño pagado, comprado una y otra vez, porque un veredicto externo nunca resuelve una duda interna. Mismo mercado, sexos opuestos, empaquetado como suscripción en un caso y como sesión de sanación en el otro.
4. Explícito, sola, autoproducido
La cuenta modal de OnlyFans, y el segmento del que habla toda la conversación pública.
La realidad es prosaica. El mejor estudio empírico en América Latina es el informe “Trabajo sexual y plataformas digitales”, encargado por AMMAR (la asociación de trabajadoras sexuales de Argentina) y producido con las investigadoras del CONICET Déborah Daich y Estefanía Martynowskyj, presentado en la Cámara de Diputados argentina el 11 de junio de 2026. Diez entrevistas a profundidad más una encuesta en línea de 252 personas.
- 82.9% se identifica como mujer; edad promedio de 31 años; 76% sin hijos ni dependientes
- 93% tenía historial laboral previo; la mitad hoy trabaja en varios empleos a la vez
- 72.4% entró por necesidad económica
- 60.7% trabaja hasta 4 horas al día; 16.3% más de 8
- 20.6% gana alrededor de $500 USD al mes; 17.9% alrededor de $1,000 USD. Arriba de $3,000 USD hay una minoría chica
Las investigadoras son explícitas: la encuesta no pretende ser representativa, porque el universo de personas que venden contenido erótico en plataformas es desconocido e incognoscible.
Un informe español de la Fundación Child Heroes, publicado con apoyo del Ministerio de Igualdad, pone el ingreso mensual promedio en 111 euros. Esa organización tiene orientación abolicionista y atribuye la entrada al trauma y la baja autoestima, una lectura causal que conviene descontar. Pero que dos marcos ideológicamente opuestos coincidan en “el dinero es modesto” es lo que hace creíble esa parte.
México no tiene un estudio equivalente. Brigada Callejera es el análogo estructural de AMMAR y no lo ha hecho. Ese estudio no existe y debería existir.
Lo que México sí tiene es un paquete de cifras de titular mal reportadas, y corregirlas importa.
En enero de 2026, Infobae, Expansión y otros medios reportaron que los usuarios mexicanos gastaron $291 millones USD en OnlyFans en 2025, unos $797,000 USD al día, colocando al país en quinto lugar mundial de gasto; que cerca de $800,000 USD diarios entran a México desde la plataforma, top 5 mundial en producción; y que la Ciudad de México ocupa el noveno lugar global por gasto total, arriba de Chicago, Houston y Roma.
Todo sale de una sola fuente: “OnlyFans Wrapped 2025”, de OnlyGuider. Así funciona ese modelo. El total global se ancla en los estados financieros auditados de Fenix International Ltd.: $7,200 millones USD en 2025, contra 6,600 millones en 2024. Luego se cosechan dos años de volúmenes mensuales de búsqueda de “OnlyFans” en Google para 216 países y más de 300 ciudades vía la API de Google Ads, se filtran por intención, se ponderan por “calidad de conversión”, y con eso se reparte geográficamente la bolsa global, aplicando una métrica de ingreso por búsqueda a los volúmenes por ciudad.
Lo que significa: las cifras por país y por ciudad no son mediciones de gasto. Son un total global real repartido según volumen de búsqueda. Si en México se googlea más “OnlyFans”, a México le toca una rebanada más grande. Lo que se está midiendo es intención de búsqueda ponderada.
La cifra global auditada sirve. Todo lo que está río abajo es un modelo. Y OnlyGuider es un buscador de perfiles cuyo negocio es el tráfico; un ranking ciudad por ciudad garantiza cobertura local en cada ciudad rankeada, y la consiguió. El reporte es en sí mismo un espécimen del mecanismo: adquisición de tráfico vestida de datos.
5. Explícito en pareja, autoproducido: el precipicio
Nada de la explicitud cambia aquí. Todo lo demás sí.
En Estados Unidos, la sección 2257 del título 18 del código federal y su reglamento convierten a cualquiera que filme contenido sexual explícito en productor, obligado a verificar y conservar prueba de edad de cada persona que aparece, designar un custodio de registros y guardarlos durante la vida del negocio más 5 años. La escala y la intención no importan: una productora con nómina y una persona con un teléfono cargan obligaciones idénticas. El Departamento de Justicia creó además la clase de productor secundario (quien publica, reproduce o reedita el material) con los mismos deberes.
Una creadora que se filma sola es productora de su propio contenido. En el momento en que un segundo adulto entra al encuadre, ella está resguardando la identificación oficial y el consentimiento firmado de otra persona bajo ley federal de registros.
En México el precipicio es más empinado y tiene otra forma, y es el centro de la sección legal. Bajo la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas:
- Artículo 13. De 15 a 30 años de prisión para quien se beneficie de la explotación de una o más personas a través de la prostitución, la pornografía, las exhibiciones sexuales públicas o privadas, el turismo sexual o cualquier otra actividad sexual remunerada, mediante engaño, violencia física o moral, abuso de poder, aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad, daño grave o amenaza de daño grave, o la amenaza de denunciar la situación migratoria de alguien.
- Artículo 14. De 10 a 15 años para quien someta a una persona, o se beneficie de someterla, a realizar actos pornográficos, o que produzca o se beneficie de la producción de material pornográfico, o que engañe a una persona para prestar servicios sexuales o realizar actos pornográficos.
- Artículo 15. De 5 a 15 años para quien se beneficie económicamente de la explotación de una persona mediante el comercio, distribución, exhibición, circulación u oferta de grabaciones, películas, fotografías, imágenes u objetos de carácter lascivo o sexual, reales o simulados, de manera física o a través de medios digitales. Con una excepción expresa para fines científicos, artísticos, técnicos o educativos.
Una reforma reciente insertó lenguaje explícito sobre tecnologías de la información: herramientas, programas, plataformas y dispositivos usados para procesar, administrar, editar, difundir o crear contenido derivado de una persona. El estatuto de trata ya está escrito en vocabulario de plataforma.
Entonces: sola, ella es invisible para todo esto. En pareja, ya hay una segunda persona cuyo consentimiento, cuya identificación, cuyo derecho de revocación y cuya potencial explotación se te puede acusar de aprovechar. Misma explicitud. Exposición penal distinta por un orden de magnitud.
Una nota sobre un episodio muy malentendido. En 2018 la Suprema Corte confirmó la constitucionalidad del artículo 10, fracción III de la ley de trata, y la prensa lo reportó como “prohíben la pornografía en México”. No fue eso. Fernando Deira, productor de Sexmex, descrita en la cobertura como la empresa audiovisual para adultos más grande de México, señaló que la ley viene del sexenio de Calderón y que el porno es trata solo donde hay un medio ilícito: extorsión, engaño, violencia, abuso de poder, amenaza. Lo que él pidió fue regulación: un estatus legal establecido para la pornografía, para que los productores legítimos trabajen sobre suelo claro y los abusadores reales se puedan identificar. Un artículo de 2024 en Alegatos (UAM-Azcapotzalco) confirma el diagnóstico en sede académica: no existe un marco normativo formal y específico que regule la pornografía en México, y la industria navega con las disposiciones penales dispersas que pudieran aplicar.
6. Actriz, actor
Dirigido por un productor, con contrato, y el output es de un tercero. Esa es la definición real de “profesional”, y no tiene nada que ver con calidad ni con explicitud. Ella es mano de obra. La autoproductora es una empresaria individual. Mismo material, distinta persona económica.
Y aquí los cuadros estadounidense y mexicano se invierten de forma instructiva.
Estados Unidos tiene instituciones con nombre. La Free Speech Coalition, fundada en 1991, es la asociación gremial de la industria; su apuesta institucional es que esta es una industria de expresión, y su linaje pasa por el caso People v. Freeman de 1988, donde la fiscalía argumentó que pagarles a los actores convertía la producción de porno en proxenetismo, y perdió. APAG (Adult Performance Artists Guild, fundado el 11 de agosto de 2017) es el cuerpo laboral; su apuesta es que esto es un lugar de trabajo. Cubre actrices de cine, modelos webcam, strippers, creadoras de clips, operadoras de línea erótica, modelos de OnlyFans y trabajadoras de plataforma, activas y retiradas; unas 1,100 personas afiliadas en 2021, cerca de 1,400 verificadas después.
Pero “reconocido federalmente”, la frase que APAG usa, es sobre todo un espejismo terminológico. Se refiere al registro ante la oficina de estándares sindicales del Departamento del Trabajo. No significa que ninguna empresa lo reconozca como representante exclusivo de negociación. APAG es una organización de incidencia: un sindicato operando fuera de toda relación de negociación colectiva, sin la única cosa que le da dientes al trabajo organizado.
El segmento equivalente en México, el que el modelo popular llama el más “profesional”, no tiene nada de esto. Sin asociación gremial. Sin sindicato. Sin una sección 2257. Sin un Freeman. Sin una sola sentencia que establezca el estatus de la producción pornográfica adulta consensuada. El productor más grande del país está pidiendo públicamente que lo regulen. La celda más profesional de la matriz tiene la menor infraestructura legal de toda la matriz.
7. Webcam: donde el producto deja de ser video
Este es el hallazgo empírico más fuerte disponible, y viene de experimento.
Investigadores de la Universidad de Texas mostraron a espectadores el mismo video bajo creencias distintas sobre si era en vivo. Quienes creían que era en vivo se sintieron unos 7 puntos porcentuales más conectados con las modelos, lo disfrutaron 5 puntos más, vieron más tiempo y estuvieron más dispuestos a seguir y suscribirse. Nada del material difería. El efecto se atribuye a una sensación aumentada de presencia.
Y un subhallazgo que importa muchísimo: el efecto de conexión fue más fuerte cuando los espectadores creían que nadie más estaba viendo. La intimidad sentida alcanza su pico en privado.
El producto es presencia, interacción, y que te llamen por tu nombre. El capítulo de Jones sobre el display work agrega la mecánica de género: en las industrias de exhibición las mujeres tienen más capital sexual y ganan más, no por ser mujeres sino porque ejecutan la feminidad en las formas que el campo valora. Las mujeres suelen dar trabajo emocional y conversación junto con los actos sexuales; a los hombres se les mide con lo que Michael Johnson llamó el imperativo de eyaculación. Los hombres en cam están sujetos a un guion más estrecho, más explícito y menos conversacional, y ganan menos. Explicitud arriba, ingreso abajo, dentro de un mismo segmento. Esa es la tesis en una sola comparación.
Ahora rompe el segmento. “Modelo webcam” no es una celda. Son por lo menos tres.
| Dirección | Propiedad | Pago | Exposición de identidad | |
|---|---|---|---|---|
| Independiente desde casa | autodirigida | ella / licencia a la plataforma | tokens y propinas | ella la define |
| Modelo de estudio (RO / CO / MX) | dirigida por el estudio | contrato de derechos de autor, reparto 30-70% | tokens y propinas, con reparto | la administra el estudio |
| Monitor / staff fuera de cámara | n/a | n/a | sueldo, con seguridad social | ninguna |
En Rumania, las modelos reparten ingresos con el estudio, en general entre 30% y 70% según los términos, con contratos renovables cada año; los estudios ponen espacio, entrenamiento, equipo y utilería. Colombia es el segundo mercado más grande, y ahí surgió un rol fuera de cámara: los monitores, cerca del 10% de la fuerza laboral según el fundador de un estudio, que entrenan modelos, traducen chats y dan soporte técnico, con contratos permanentes, seguridad social, y entre $455 y $650 USD al mes.
La persona que nunca aparece en cámara tiene la protección laboral. La persona en cámara no.
El informe de Human Rights Watch de diciembre de 2024 sobre estudios webcam colombianos, “I Learned How to Say No”, documenta presión de las gerencias para realizar actos que las modelos no querían hacer, plagas de insectos en los cuartos de cam, y multas por ir al baño. Examinó cuatro plataformas de EU y la UE (BongaCams, LiveJasmin, Chaturbate, Stripchat) y encontró que no habían desarrollado debida diligencia adecuada. También señala el problema del white label: sitios que parecen independientes pero son franquicias de una plataforma mayor, lo que hace ver al mercado mucho más diverso de lo que es. Y hace una precisión legal cuidadosa: el consentimiento distingue el trabajo sexual y el camming de la trata, y las malas condiciones laborales no convierten, por sí solas, a una trabajadora en víctima de trata.
México también tiene estudios: operaciones de reclutamiento que se anuncian públicamente en Ciudad Juárez y otras ciudades. Su material promocional contiene dos detalles que valen la sección entera. Ofrecen bloquear México por geolocalización, para que no la vean desde su propio país, y asignarle un nombre artístico en cada plataforma. Eso es administración de la exposición de identidad, el eje 9, operada por un tercero. La misma práctica documentada en Bucarest, donde un estudio bloquea a los clientes rumanos.
Y el discurso de reclutamiento vende lo contrario de lo que el estudio hace: eres libre, eres tu propia jefa, sin horarios, sin mínimos, desde tu casa. Libre y tu propia jefa, y nosotros te bloqueamos tu país y te ponemos nombre.
No existe un solo estudio académico ni reportaje de investigación sobre los estudios webcam en México. Para Colombia y Rumania sí los hay. Los estudios mexicanos se anuncian con un teléfono y una ciudad.
8. Custom: el segmento que nadie ha estudiado
Contenido por encargo, uno a uno. Está entre el cam y el catálogo y es, por consenso de la industria, donde está buena parte del dinero.
No hay literatura independiente sobre él, ni en inglés ni en español. Cuatro rondas de búsqueda, dos idiomas, y nada más que guías de proveedores y marketing de agencias. Esa ausencia es en sí un hallazgo: el segmento de mayor valor de todo el campo es el único que nadie ha medido.
Lo que sí se puede establecer es estructural, y alcanza para el argumento.
La arquitectura de plataformas, con números reales. Clips4Sale, fundada el 22 de julio de 2003, 13 años antes que OnlyFans, lo que calladamente refuta la historia de que la venta directa de contenido empezó con la pandemia, aloja unos 7 millones de videos en más de 1,200 categorías de unos 100,000 estudios, y cobra 40% de comisión. Es un aparador puro: venta de videos, sin suscripciones, sin mensajes, con fuerte orientación fetichista. ManyVids cobra 20% en clips, paga 80% en artículos de tienda, club VIP, contenido custom y chat de paga, y 60% en membresías. OnlyFans cobra 20% parejo.
Vuelve a leer la línea de ManyVids: la plataforma cobra menos comisión en el custom que en la suscripción. O el custom carga la mayor disposición de pago y la menor sensibilidad a la comisión, o las plataformas están compitiendo específicamente por atraerlo. En cualquiera de los dos casos es información de mercado, y no requiere creerle a nadie sus cifras de ingresos.
Y la estructura del producto, según las guías de proveedores, útil para describir la forma de la cosa, no para ponerle precio. Los pedidos custom incluyen: foto o video a especificación del comprador; mención por nombre en un mensaje; y escribir el nombre de él en la piel de ella o en una tarjeta.
El precio escala con la individuación, no con la explicitud. Escribir el nombre de un desconocido en un papel no contiene ni un gramo de contenido sexual adicional y es un extra cobrable. El custom es el segmento que aísla la variable en estado puro, y por eso mismo su ausencia de la literatura sale tan cara.
9. Sexting, GFE, chat de paga: sin contenido
Interacción pura. Con frecuencia la tarifa por hora más alta, y casi nunca contada como nada.
La definición académica ya existe, en un artículo de 2025 de Porn Studies sobre gestión emocional entre trabajadoras de OnlyFans: el trabajo sexual digital es la provisión de servicios eróticos por internet, incluyendo sexting, fotografías fetichistas y otras prácticas directas e indirectas orientadas a la conexión erótica o la excitación, a cambio de compensación. Fíjate en la frase: directas e indirectas. Ese es el vocabulario de salud pública de Harcourt y Donovan, reciclado para el trabajo digital sin que nadie revisara si el eje todavía funciona.
Y el lado de la demanda, que resulta ser la parte mejor evidenciada de todo el campo. El cuestionario de Milrod y Weitzer de 2012 a 2,094 clientes hombres de proveedoras por internet encontró que 78% prefería los atributos de la girlfriend experience: la experiencia relacional por encima de la apariencia física o de actos específicos. El trabajo cualitativo sobre consumo de GFE encuentra que, para extraer el valor completo, el cliente no solo tiene que pagar sino darle a la proveedora placer e intimidad emocional; el encuentro se lee más romántico que sexual. Trabajo reciente extiende el marco de lo presencial a lo virtual, tratando OnlyFans y las apps de compañía con IA como la misma línea de producto.
La consecuencia que importa: para el producto relacional, la demanda está estudiada. La que no tiene literatura alguna es la demanda de grabaciones robadas. Ese contraste es un argumento más filoso que la queja genérica de que nadie ha investigado.
Una cosa rompe esta celda, y es el hallazgo con las implicaciones más incómodas de la matriz. Las agencias de management de OnlyFans emplean chatters: trabajadores que operan los inbox de las creadoras y escriben sus mensajes por ellas, típicamente en turnos de 8 horas llevando 3 o 4 inbox a la vez, muchas veces subcontratados en otros países. Periodistas que entraron encubiertos describen que les entregaron un dossier de varias páginas sobre la creadora a suplantar: de sus emojis favoritos a sus recuerdos de infancia. Las agencias reportan que la mensajería genera entre 50% y 60% de los ingresos de una creadora.
Entonces: el producto es que te hablen a ti, en persona. Quien te habla es, con frecuencia, un extraño asalariado en otro país trabajando con un documento de briefing. El eje de contraparte asume que la persona del otro lado es ella. Hay una demanda colectiva activa contra OnlyFans y agencias terceras que alega exactamente esto. La prevalencia se desconoce; no existe ningún estudio académico de la capa de chatters.
10. Servicios de contacto: la línea de la que todo lo demás existe para distinguirse
Servicio completo. Contacto físico con el comprador.
Aquí la literatura de salud pública tiene una versión formal del eje, con 20 años de edad. Harcourt y Donovan (2005), en Sexually Transmitted Infections, revisaron 681 artículos y produjeron una tipología global de 25 tipos, dividida primero en directo (servicios ampliamente reconocidos como prostitución, donde el propósito primario de la interacción es claramente intercambiar sexo por una tarifa) e indirecto (actividades que pueden no ser vistas como prostitución por ninguna de las partes, y que pueden o no involucrar contacto genital). Dentro de cada uno, subdivisión por sitio de trabajo, modo de solicitación o práctica sexual.
Dos cosas sobre eso. Primera: su propio hallazgo central es que el grupo indirecto es menos propenso a ser percibido, o a percibirse, como trabajo sexual. Ese es exactamente el territorio de este texto. Segunda: nota el deslizamiento. La categoría se nombró por el contacto y se construyó sobre la percepción. Veinte años después, esa confusión sigue siendo la que este texto trata de limpiar.
El sucesor mejor construido, Matolcsi, Mulvihill, Lilley-Walker, Lanau y Hester (2021) en Sexuality & Culture, un estudio del Home Office británico de acceso abierto, enumera los principios organizadores alternativos que las tipologías previas usaron: sitio de solicitación, sitio del servicio, tipo de servicio, si hay contacto físico directo, si hay un tercero involucrado, elección y circunstancias, e ingreso. Esa lista es en esencia la matriz de este texto, ya ensamblada en la literatura, pero como alternativas entre las que los autores elegían, nunca como columnas sostenidas a la vez. Su sección de limitaciones, honesta, dice que su búsqueda sistemáticamente recuperó poco trabajo sobre categorías que no suelen discutirse como trabajo sexual, y que uno de los tres grupos subrepresentados es el de personas que intercambian actos sexuales por pago y que no consideran su actividad prostitución ni trabajo sexual.
Esa tercera exclusión es el tema completo de este texto. La mejor tipología existente documenta el hueco en su propia sección de limitaciones.
México, por cierto, nunca adoptó el eje directo/indirecto. CENSIDA clasifica por población clave: hombres que tienen sexo con hombres, personas que se inyectan drogas, mujeres trabajadoras sexuales, hombres trabajadores sexuales, mujeres trans, personas privadas de la libertad. Las tipologías académicas mexicanas cortan por sitio (Uribe-Salas et al., 2007, sobre bares, estéticas y puntos de calle en la Cuauhtémoc) o por un continuo de la libertad relativa a la coerción (Juárez Moreno, Raesfeld y Durán González, 2021, sobre cantinas, calles, cuarterías y casas de masajes en San Luis Potosí).
Ese último es el eje que la investigación mexicana sí produjo, y no es ni explicitud ni contacto. Es autonomía, planteada explícitamente como gradiente. Su trabajo de campo encontró zonas donde solo se paran mujeres mayores trabajando por su cuenta, y zonas donde mujeres más jóvenes trabajan bajo la vigilancia de alguien más. La geografía de una sola ciudad codifica el eje de dirección. También reportan, y hay que citarlo contra el marco de autonomía que domina la literatura del camming, que ninguna de las mujeres que entrevistaron vivía el trabajo como una opción elegida.
Y México tiene una forma de dirección por terceros sin equivalente en ninguna taxonomía anglófona: el padrote que fija “la cuenta”, una cuota diaria que la mujer debe generar, y que puede ser su novio, su pareja o su esposo. Trabajo de campo doctoral en la frontera norte documenta a paraditas operando un modelo trasplantado de La Merced, en la Ciudad de México. Ninguna columna de la matriz captura a un tercero que además es pareja romántica. El artículo 206 Bis, fracción I, sí.
V. Lo que la ley pregunta en realidad
Aquí está el hallazgo que reorganiza todo.
La ley mexicana no contiene una categoría para ninguno de los segmentos de arriba. Ni fotos bonitas, ni desnudo artístico, ni explícito sola, ni camming, ni custom, ni sexting. Una mujer puede moverse de fotos lindas a explícito sola a camming sin cruzar una sola línea legal.
Lo que la ley regula es al tercero que se lleva una parte.
Lenocinio, Código Penal Federal, artículo 206: de 2 a 9 años y multa de 50 a 500 días. El artículo 206 Bis lo define: quien explote el cuerpo de otra persona por medio del comercio carnal, se sostenga de ese comercio u obtenga de él cualquier lucro; quien induzca o solicite a una persona para comerciar sexualmente con otra, o le facilite los medios; y quien regentee, administre o sostenga, directa o indirectamente, prostíbulos, casas de cita o lugares dedicados a explotar la prostitución, u obtenga cualquier beneficio de sus productos. El artículo 204 es la versión agravada con menores: de 8 a 15 años más clausura definitiva del establecimiento. En la Ciudad de México la pena es mayor: de 2 a 10 años y multa de 500 a 5,000 días.
Ni el código federal ni el de la Ciudad de México castigan la prostitución. Los dos castigan el lenocinio.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos lo dice tan claro como se puede pedir, en un folleto publicado: en territorio nacional el trabajo sexual no es delito; lo que constituye delito es la explotación sexual por parte de un tercero.
Así que la única pregunta real de la ley es quién lucra con quién, y todo el vocabulario del lado del consumidor (qué tan desnuda, qué tan gráfico, en vivo o grabado) le es irrelevante.
Lo que produce la observación para la que existe este texto. El artículo 206 Bis, fracción III, se redactó para casas de cita. Su texto literal, sostener directa o indirectamente lugares donde se explota la prostitución y obtener cualquier beneficio de sus productos, describe un estudio webcam con una precisión incómoda, y con más esfuerzo interpretativo, una plataforma. La plataforma es, estructuralmente, el sujeto del estatuto. Nadie lo ha litigado nunca. Eso es una decisión de política de persecución, no una propiedad del texto.
La única categoría laboral que México sí creó
El 31 de enero de 2014, en el amparo 112/2013, la jueza Paula María García Villegas Sánchez Cordero, del Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa, reconoció a las trabajadoras sexuales de la Ciudad de México como trabajadoras no asalariadas: personas que trabajan sin relación patronal regulada por la Ley Federal del Trabajo, con derecho incluso a formar sindicatos. El razonamiento: el trabajo sexual es una actividad lícita de autoempleo, y por lo tanto merece la credencial. El juzgado ordenó a la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo expedir las licencias. Los amparos los llevó la abogada Bárbara Zamora por la Red Mexicana de Trabajo Sexual y Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”.
Trabajadora no asalariada no es empleada ni contratista independiente. Es un cuarto valor del eje de propiedad, y existe solo porque una jueza mexicana lo inventó.
Doce años después, la Secretaría del Trabajo se niega a expedir las credenciales, con el argumento de que el Reglamento para los Trabajadores No Asalariados enlista solo 15 oficios y el trabajo sexual no está entre ellos. Brigada Callejera dice que la dependencia extravió unas 2,500 solicitudes.
Ponlo junto al caso estadounidense y la simetría es exacta.
En Tomasello v. ICF Technology (Nueva Jersey, 29 de mayo de 2026), las modelos de la plataforma Streamate fueron declaradas contratistas independientes bajo la ley federal (FLSA) y empleadas bajo el test ABC, más estricto, de Nueva Jersey. Mismas personas, mismo trabajo, dos respuestas. La corte descartó de plano las etiquetas contractuales: los rótulos formales no pesan, y nadie crea una relación de contratista por nomenclatura. Y el caso se decidió por el criterio B, no por el control: la plataforma ganó la discusión del control, porque las modelos fijan sus horarios y eligen su contenido, y aun así perdió, porque la corte preguntó qué vendía en realidad la empresa (acceso a transmisiones en vivo para adultos) y el trabajo de ellas era ese producto.
La autonomía no es lo que decide. Decide de quién es el producto que ella genera. Y esa pregunta es sobre el modelo de negocio del que compra, no sobre ella. Todas las taxonomías de este campo clasifican a la mujer. El test que determina su posición legal clasifica a la plataforma.
Dos países, dos victorias formales, cero exigibilidad. APAG está registrado y no tiene con quién negociar. La sentencia de la Ciudad de México existe y no produce credencial.
El derecho que nadie usó
Ahora la corrección con más consecuencias prácticas, y toca tanto el caso de los packs como el de Yucatán.
El debate público sobre contenido filtrado de OnlyFans en México, como lo capturó una investigación de emeequis de 2024, se parte en dos posiciones. Los abogados Monserrat García Robles y Guillermo Ríos sostienen que publicar en una plataforma es consentimiento para esa plataforma, sin extensión, y que publicar contenido nunca implica autorización indiscriminada para reproducirlo. Una creadora citada en la misma pieza toma la postura opuesta: sacar contenido de una plataforma de paga es un problema de derechos de autor más que de intimidad, porque es un producto comercial que ella consintió publicar. La formulación de otra creadora es la más filosa de todo el expediente: el daño no es que sus desnudos se hayan hecho públicos, es que alguien más está lucrando con su trabajo.
El estatuto relevante del lado de la intimidad es la Ley Olimpia, un paquete de reformas a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y al Código Penal Federal, publicado en el DOF el 01/06/2021 y originado en Puebla en 2018 tras el caso de la activista Olimpia Coral Melo. El artículo 199 Octies del CPF tipifica la violación a la intimidad sexual: difundir, compartir, distribuir o publicar imágenes, video o audio de contenido sexual íntimo de una persona adulta sin su consentimiento, o grabar o producir ese material sin consentimiento. De 3 a 6 años y de 500 a 1,000 UMA, con agravante cuando existe una relación afectiva, laboral o de confianza.
En julio de 2025, una creadora de OnlyFans de Yucatán conocida como “Mala desde Chica” denunció que un exregidor del PRI se suscribió, tomó capturas de su contenido y lo circuló. Las autoridades estatales se negaron a llevar el caso por Ley Olimpia con el argumento de que ella misma había compartido el contenido. El mismo razonamiento que la Fiscalía usó contra una víctima de Packs de México en el mismo estado, años antes.
Los dos marcos, intimidad y derechos de autor, pasaron por alto una tercera ruta que en México es más fuerte que ambos.
Artículo 87 de la Ley Federal del Derecho de Autor: el retrato de una persona solo puede ser usado o publicado con su consentimiento expreso, o el de sus representantes o titulares de los derechos correspondientes. Excepciones: cuando la persona forma parte menor de un conjunto, o cuando la fotografía se toma en un lugar público con fines informativos o periodísticos.
Y la doctrina alrededor:
- Los derechos del fotógrafo están subordinados a los de la persona retratada. El autor tiene derechos sobre la obra, pero su ejercicio queda siempre sujeto a los derechos de imagen de quien aparece en ella.
- Artículo 86: los fotógrafos profesionales solo pueden exhibir las fotografías por encargo como muestra de su trabajo con autorización previa, salvo fines culturales, educativos o sin lucro. Directamente relevante para los portafolios de boudoir.
- Duración: la vida de la persona más 50 años.
- Procedimiento: el uso no autorizado se persigue como infracción administrativa ante el IMPI, que debe agotarse antes de reclamar daños en la vía civil.
La jurisprudencia: en el Amparo Directo en Revisión 4083/2020 (Primera Sala, 11 de agosto de 2021), la Corte sostuvo que la LFDA es el estatuto aplicable para buscar reparación por violación a los derechos de imagen, porque protege no solo al autor de la obra sino a la persona retratada. En el Amparo Directo 7/2022 (8 de febrero de 2023), la Corte sostuvo que retrato no debe leerse restrictivamente: cubre fotografías o dibujos que evocan a la persona. La SCJN además confirmó la constitucionalidad de los artículos 87 y 231, fracción II, incluida la sanción administrativa cuando el uso es con fines de lucro directo o indirecto.
Esto disuelve el dilema. En México el derecho de imagen no es una alternativa al derecho de autor: vive adentro de la ley de derechos de autor y está por encima del fotógrafo.
| Ruta | Base | Qué hay que demostrar | Debilidad |
|---|---|---|---|
| Ley Olimpia | CPF 199 Octies | difusión de contenido íntimo sin consentimiento | rechazada porque ella misma lo compartió |
| Derecho de autor clásico | titularidad de la obra | que ella es la titular | los términos de la plataforma lo complican |
| Derecho a la propia imagen | LFDA art. 87 | que es ella, y que no hubo consentimiento expreso para ese uso | hay que agotar el IMPI primero; lento y costoso |
El artículo 87 exige consentimiento expreso para el uso específico. Publicar en OnlyFans es consentimiento expreso para OnlyFans, no para una captura circulada en otro lado. No depende de quién es dueño de la fotografía. Y el criterio del AD 7/2022, que retrato cubre representaciones que apenas evocan a la persona, alcanzaría material recortado, editado o parcialmente cubierto, que es exactamente como circula el contenido robado.
Ojo con dos límites honestos. La doctrina de arriba viene de despachos, resúmenes judiciales y una iniciativa legislativa; los amparos y el texto vigente hay que leerlos directo. Y no hay registro de un solo caso en que una creadora de contenido adulto haya usado el artículo 87 contra un sitio de rips. Puede fallar en la práctica por razones invisibles desde afuera: el costo, la necesidad de identificar al infractor, la disposición del IMPI. La ruta está sin probar.
Y la única institución que sí la clasificó
El SAT es la única institución mexicana que le ha dado a la creadora de contenido adulto una categoría explícita, funcional y sin ambigüedad. La categoría no menciona el sexo.
Desde el 01/06/2020 aplica el Régimen de Plataformas Digitales. El artículo 113-A de la Ley del Impuesto sobre la Renta obliga a cualquiera que gane a través de plataformas digitales a tributar en ese régimen; no es opcional, y la regla 3.13.3 de la Resolución Miscelánea Fiscal excluye esos ingresos del RESICO. La retención la hace la plataforma en la fuente: con RFC, 1% de ISR más 8% de IVA; sin RFC, 20% de ISR más 16% de IVA. A finales de 2024, las creadoras empezaron a reportar que OnlyFans les pedía su RFC.
Para la autoridad fiscal, una creadora en Guadalajara y un repartidor de Rappi en la misma calle están en el mismo régimen, bajo el mismo artículo, con la misma retención. El fisco respondió la pregunta taxonómica que el derecho penal, el derecho laboral y la prensa siguen sin poder responder, y la respondió borrando por completo el contenido de la actividad. La única institución mexicana que sabe con precisión qué es ella ni sabe ni le importa qué vende.
VI. La guerra del vocabulario
Cada término de este campo pertenece a una institución distinta y codifica un reclamo.
trabajadora sexual. Activismo y salud pública. Reclama que es trabajo. sexoservidora. Uso legal y de prensa mexicano; disputado, porque sexoservicio y prostitución evocan las dos servidumbre (Ponce, 2008). prostituta. Legal-histórico, peyorativo, y la palabra que el Código Penal usa de verdad. actriz, actor. Industria y sindicatos; reclama que es una profesión. creadora de contenido. Vocabulario de plataforma; disuelve la categoría a propósito. modelo webcam. Vocabulario de estudios y agencias; la enmarca como talento bajo management. creadora de contenido para adultos. El compromiso mexicano. trabajadora no asalariada. El del poder judicial; el único con efecto legal.
La escalada es monotónica. Cada paso quita un predicado. El punto final, creadora, es una palabra sin contenido, sin contraparte, sin cuerpo y sin comprador adentro, que es exactamente por lo que la plataforma, los procesadores de pago y los expedientes federales convergen en ella. En Free Speech Coalition v. Paxton, el caso insignia de la industria sobre libertad de expresión, la demandante individual no es una “actriz”. Es una creadora de contenido adulto anónima. El vocabulario del litigio ya migró.
La Guía responsable para hablar del trabajo sexual en los medios de Amarna Miller agrega la observación que reencuadra la sección. La mayoría de las palabras cargan un peso social fuerte: puta y sexoservidora estigmatizan; “actriz porno” y “escort” aparecen para diferenciar posiciones sociales; “mujer en situación de prostitución” refuerza la percepción de una víctima que necesita rescate. El principio que ella propone es el respeto a la autodeterminación de la trabajadora.
Ese renglón de en medio es el hallazgo. Actriz porno y escort no son descriptores neutros. Son términos de estatus. Ordenan a las personas dentro del campo. La escalera de respetabilidad que este texto se propuso demoler está codificada en el sustantivo.
Hay un contraargumento, y la honestidad lo exige. La organización holandesa Proud, en cobertura en español, prefiere sexoservidora a prostituta, porque prostituta deriva de la noción de alguien disponible para el sexo, y sus trabajadoras ofrecen una actividad: sus cuerpos no están pasivamente disponibles. El mismo término que México rechaza por evocar servidumbre se prefiere en otro lado por evocar servicio activo en vez de disponibilidad pasiva. El argumento etimológico corta para los dos lados según de qué raíz jales. Y ese es el punto: la palabra está haciendo trabajo político, no descriptivo.
Y el Estado mexicano ya cambió de opinión, tres veces, sin que ninguna institución notara lo que hicieron las otras.
- 1938-2007. El Código Penal fija prostitución y lenocinio. Sigue vigente.
- 1996-2011. El INEGI cataloga “Trabajadores dedicados a la prostitución” (CMO 8152), listando sexoservidora, prostituta, gígolo y trabajadora sexual como términos bajo esa clave.
- 1997. Se funda RedTraSex en Heredia, Costa Rica, con México entre los 16 países presentes. Trabajadora sexual entra como demanda organizada.
- 2011 / 2019. El INEGI migra al SINCO y adopta “Trabajadoras y trabajadores sexuales”, clave 5252. El Estado cambia su palabra.
- 2013-2014. El poder judicial crea trabajadora no asalariada.
- 2020-2026. El SAT crea persona física con ingresos por plataformas tecnológicas, sin mencionar el sexo.
- 2025-2026. La Secretaría del Trabajo se niega a expedir las credenciales de 2014 porque el reglamento solo enlista 15 oficios.
El INEGI la cuenta como trabajadora sexual. El poder judicial la reconoce como trabajadora no asalariada. El SAT la grava como persona con ingresos por plataformas. El Código Penal todavía dice prostitución. Y la Secretaría del Trabajo, parada en medio de todos, no le quiere dar la credencial.
Una cosa más sobre el conteo. Como nota un análisis de la migración al SINCO, el catálogo nombra la ocupación pero no garantiza el registro: para aparecer bajo esa clave tienes que decírselo a un encuestador, y decirlo no siempre es una opción. México no sabe cuántas personas hacen este trabajo.
VII. Lo que la matriz muestra
Córrela y las celdas se niegan a alinearse.
Una vendedora de packs está en el fondo de la escalera de explicitud y en la cima de la distribución de riesgo. Una clienta de boudoir está dirigida por un productor y no tiene contraparte alguna. Una modelo de dibujo tiene 500 años de respetabilidad institucional y el estatus laboral de una repartidora de apps. Una modelo de estudio webcam es máximamente explícita y mínimamente autónoma, mientras el monitor junto a ella, que nunca se desviste, tiene el único contrato permanente con seguridad social del cuarto. El comprador de customs paga más por su nombre escrito en una tarjeta que por desnudez adicional. El cliente de GFE paga por que le hablen en persona alguien que puede ser un extraño asalariado con un dossier. Y la actriz, el único segmento que el modelo popular llama “profesional”, es el que la ley mexicana nunca se ha molestado en definir.
La idea organizadora no es que la explicitud sea un mal proxy. Es que la explicitud no es una propiedad de la imagen en absoluto. La produce un paréntesis, un acuerdo colectivo sobre cómo mirar, y ese paréntesis lo instala y lo mantiene un tercero: la escuela de arte, el fotógrafo, el estudio, la casa productora, la plataforma. Quita al tercero y la imagen queda idéntica mientras la categoría se derrumba. Por eso la misma fotografía es arte en un cuarto y cruce de umbral en otro, y por eso la escalera no tiene arreglo: mide el artefacto cuando la variable vive en la institución.
La ley mexicana, sola entre todas las taxonomías revisadas aquí, hace la pregunta correcta, y la hace por la razón equivocada. No le importa qué tan desnuda está ella, solo quién se lleva una parte. Eso no es iluminación; es el artefacto de un estatuto de 1938 escrito sobre casas de cita. Pero significa que el sistema legal mexicano es la única institución de este campo cuyo eje es el que de verdad predice algo. Su punto ciego es el espejo del de todos los demás: ve al tercero con claridad total y a la mujer no la ve en absoluto.
Y eso, al final, es lo que hay que decir de las palabras. Quien escoge el término ya ganó la discusión. En México nadie ha ganado, porque cada institución escogió uno distinto, y la mujer queda parada en el hueco entre trabajadora no asalariada, creadora de contenido, sexoservidora y persona física con ingresos por plataformas tecnológicas, con una credencial que el Estado ordenó expedir hace 12 años y todavía se niega a imprimir.
Notas sobre la evidencia
Las afirmaciones más fuertes de este texto descansan en: los experimentos de la Universidad de Texas sobre transmisiones en vivo; Camming de Jones (2020); Harcourt y Donovan (2005) y Matolcsi et al. (2021); Steinbock (Ethos, 2022) y Bharali (CUNY); Tomasello v. ICF Technology (Nueva Jersey, 2026); el informe de HRW “I Learned How to Say No” (2024); el informe AMMAR/CONICET (2026); Milrod y Weitzer (2012); y el material legislativo y jurisprudencial mexicano citado artículo por artículo.
Las más débiles quedan señaladas en su lugar: las cifras de OnlyGuider son un modelo, no una medición; el 90% del boudoir es la estimación de un practicante; las comisiones de las plataformas vienen de comparativas de terceros y cambian; el alcance del amparo 112/2013 (si protegió solo a las 19 quejosas o a una clase más amplia) está disputado entre fuentes; la vía exacta del registro de APAG en 2021 difiere según la fuente; y ningún caso ha probado todavía el artículo 87 de la LFDA contra un sitio de rips.
Cuatro cosas siguen genuinamente sin estudiar y cada una pagaría el esfuerzo: los estudios webcam mexicanos, de los que nadie ha reportado y que se anuncian públicamente; la economía del contenido custom, parcialmente recuperable raspando precios públicos de catálogo; si la ruta del artículo 87 funciona en la práctica, cosa que respondería una sola consulta con un despacho de propiedad intelectual; y si existen agencias de management mexicanas, y si el padrote que fija la cuenta tiene un sucesor digital.
Fuentes
- "I Learned How to Say No": Labor Abuses and Sexual Exploitation in Colombian Webcam StudiosHuman Rights Watch2024
- The many faces of sex workSexually Transmitted Infections2005
- The Current Landscape of Prostitution and Sex Work in England and WalesSexuality & Culture2021
- Trabajo sexual virtual: un informe de AMMAR cuestiona el mito del dinero fácil en plataformas como OnlyFanselDiarioAR2026
- Camming: Money, Power, and Pleasure in the Sex Work IndustryNYU Press2020
- Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de PersonasCámara de Diputados
- Código Penal Federal, artículos 199 Octies, 204, 206 y 206 BisCámara de Diputados
- Ley Federal del Derecho de Autor, artículos 86, 87 y 231Cámara de Diputados
- Where Do You Draw the Line? Artistic Vision in Life DrawingEthos2022
- Nude in a Classroom: The Contemporary World of Life ModellingCUNY Graduate Center
- Pornography as a creative industry: challenging the exceptionalist approachPorn Studies2016
- Emotion management, emotional labour and authenticity as a digital sex worker: the case of OnlyFansPorn Studies2025